Estoy un poco triste de que haya terminado,
pero feliz porque un día ocurrió.
El tiempo no tiene cura,
pero todo lo cura el tiempo.
Y, aunque sonó a locura
me pediste un poco de eso.
Y yo te vi vistiéndote,
desvistiendo otros párpados.
Jugando al <<me quiere,
no me quiere>>,
deshojando claveles.
Me la clavaste
y maldigo ese día.
Beber de tu sangría,
solo te corre sangre fría.
Y yo, el frío
del hielo del tercer cubata.
Esta angustia me delata.
Como al que le dicen que fumar mata,
mientras le da una calada a un piti.
Yo bailando
con sangre en la boca.
Gritando como Juana La Loca.
Como un poema de Lorca.
Un adicto a la coca
que va por el quinto día sin consumir.
¿Y ahora
quién va a dormir?
Me pican los ojos,
pimienta cayena.
Toca remar.
¿Qué miedo le voy a tener yo al mar,
si he bajao’ al infierno por amor?
Que si, que fue por amor,
pero bajar, bajé.
Bajar, bajé.
Claveles.
Después de 10 años, más o menos, he leído las poesías que subía y… he tenido que ocultar la gran mayoría… Siempre he sido muy sensible y me gustó escribirlo en mi mundo loco e imaginario, pero, ahora lo leo y pienso, ¡Qué loco! Si aún no sabía lo que es amar….
Gracias tío por recordarme la pasión de escribir. Estés donde estés, un beso al cielo.