lunes, 14 de marzo de 2016
Bohemia
pero como siempre nado a contracorriente, yo me vine al norte para apreciar el sur.
A veces echo en falta los consejos de mi madre e intento parecerme a ella cada día con alguna muletilla nueva,
las veces que mi padre puede repetir que coma al cabo del día porque estoy muy delgado,
la familia, o los amigos de siempre que te abrazan cuando notan temblar tu corazón.
A veces pienso que no soy tan fuerte como pensaba, a veces caigo y me desoriento, como ese pitido tan suave y fino que al escucharlo te desorienta.
A veces vuelvo a ser yo y necesito uno de esos abrazos o algún consejo, y me acuerdo de como sonríen al verme feliz, de como sonríen aun teniendo kilómetros de por medio.
Quizás sean esos pequeños momentos de bajones que te da por comprar un billete de vuelta a casa.
Pero yo realmente estoy bien donde estoy, y de todo lo que me he ganado aquí, lo único que a veces necesito más sur que norte, un poco más de calor, y eso es difícil de entender cuando no estas lejos ni has vivido algo simultáneo.
Pues a veces hay que irse para volver, la vida misma es así, es aprender que no vas a aprender nada.
Pero todos necesitamos también unos minutos así, pararte a pensar y controlar las pulsaciones, entrar en estado melancólico, pues la melancolía es el placer de estar triste, así te encuentras más rápido de donde estás, y de que manera brilla hoy el sol.
martes, 19 de enero de 2016
Space.
-
Y un día la tierra a la luna la preguntó ''Luna ¿Por qué giras en torno a mí?
y no la entendió,
hasta que se vió
dándole vueltas al sol
-
domingo, 20 de diciembre de 2015
Cuando recuerdas que eres un idiota.
viernes, 13 de noviembre de 2015
Noviembre
miércoles, 4 de noviembre de 2015
Ibas preciosa sin maquillar
porque no te hace falta pintura,
ya te lo he dicho mil veces.
Y ojalá pudiera encontrar el camino a aquella fecha.
La vida es ver gente pasar
y luego
agarrar la mano a alguien
eso es la vida
y tú
tú eres un libro abierto,
índice,
prólogo,
locura uno,
locura dos,
capítulo tres, día nublado,
capítulo cuatro, corazón de acero,
locura cinco,
capítulo seis, corazón bajo cero,
y yo a tu lado,
porque tú también estas al mio,
remando en el naufragio,
lanzando el salvavidas,
cosiendo mi corazón
o haciéndome dar botes de alegría cuando apareces por sorpresa.
Sin ti no es lo mismo,
un puzzle sin terminar
para que me entiendas.
Pero sé
y sabré
que los milímetros
que son decímetros
que se transforman en kilómetros
no se traducen a nuestro idioma
que solo es poesía,
un vaivén,
déja vú ,
te adoro,
Sandra Solano.
sábado, 15 de agosto de 2015
Siglo (Veinti)uno
jueves, 6 de agosto de 2015
El Tren.
Marcamos aquella despedida con un beso,
el tren de las nueve y cuarto se acercaba
y ya no sabia si volvería a verte.
El viaje de vuelta fue una pesadilla,
ojala me hubiera dado tiempo a darte un último beso,
pero es que el tiempo esta vez no estaba a nuestro favor,
y claro,
como todo,
me suelen salir mal las cosas.
Prometimos hablar de vez en cuando,
pero ya entiendes la distancia,
y si no la entiendes es
porque no tienes un diamante lejos.
Y no es que a ti te quiera de verdad
porque nunca me diste motivos
aunque creí que algún día me los darías,
ya me entiendes,
yo y mi inmadurez con las pequeñas cosas,
disculpame.
Pero para estos temas aún no he sacado la cabeza del pozo al que acudo cuando genero mi propia tormenta
en algún rincón de mi cajita de porcelana,
que algún día romperé por ser tan ingenuo.
Y he aprendido que,
a veces,
el orden de los factores si altera el producto,
yo te deseo,
tu le deseas,
el te desea
y yo
me deseo
no
ser
tan
subnormal.
