Venga, no te rindas, no te encierres en tu propio mundo, no te lances al abismo. Me acuerdo el primer día que te conocí, cuando me dijiste que luchabas contínuamente, día tras día para conseguir tus metas, para luchar por lo que quieres, cuando me afirmaste que jamás te derrumbarías por nada ni por nadie, que tu propio fin era lograr tus sueños. Después de tantos años, ahora has cambiado, porque al fin y al cabo el tiempo todo cambia, pero yo no me creo que todo aquello que me decías tan convencido haya desaparecido en tí. La vida es escalar, pero la vista es espectacular. A veces caminamos sobre la tierra más dura y mas llana, pero otras nos aguarda la montaña más empinada y más rocosa.
Así es la vida, un baúl repleto de sorpresas, nunca sabremos si dos kilómetros más adelante debemos cruzar un mar a nado o una cueva terriblemente oscura. Pero todo nuestro efuerzo vale la pena, a mitad del recorrido puedes mirar hacia atrás y contemplar todo lo que has caminado, sentirte orgulloso y superarte. Hay muchas barreras en esta aventura, pero también hay muchos medios para superarlas, una vez me dijeron ''las olas del mar relativamente pueden ser los problemas, pero siempre puedes impedir ahogarte entre ellas, utilizando medios como una tabla de surf''. De los más grandes he aprendido que quien no avanza, retrocede, no solo eso, además es imprescindible disfrutar del paisaje que nos rodea, porque algunos de los más maravillosos parajes, son lecciones de vida, y todos tienen en común que son herramientas para mirar hacia adelante. Cuando sientas que todo se pone en tu contra, recuerda que los peces nadan a contracorriente, que los aviones despegan contra el viento, no a favor. Que el miedo es el arma más poderosa para hacerte más pequeño, pero recuerda que entre todos los valores, nos rodea la esperanza, disolvente del miedo.
Y ahora, levántate y continúa tu camino, que esta aventura recién comienza.
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