Navidad, los más grandes dicen que es la magia que nos convierte de nuevo en niños, por una época sacamos nuestro lado infantil e inmaduro. Los días son más cortos, pero que anochezca antes no da lugar a que nuestros corazones palpiten más lento. Colgamos en las frágiles ramas del abeto nuestro espíritu optimista y las bolas más grandes de esperanza y ternura. Las calles decoradas de luces, todas con alguna forma, los villancicos populares sonando de fondo, y el ambiente de toda la gente circulando a toda prisa o no.
La nieve al caer, refleja en nuestras pupilas, volviéndonos más débiles hacia la atrocidad, sintiendo que es época de vivir en familia o rodeado de los amigos o personas verdaderamente importante, es decir, tus propios diamantes. Las fieras olvidan su lado salvaje por una temporada, todos a una cantando una misma canción, uniendo nuestros corazones, cogidos de la mano, dejando atrás los peores momentos vividos, las deudas, los enfados, las enemistades.
Es tiempo de corregir nuestros propios errores, de comenzar con nuevos propósitos, alcanzar nuevas metas, probar sabores diferentes, conseguir un nuevo sueño. Nunca es tarde, cualquier momento puede ser el adecuado.
Navidad, cuantas ganas tenía de volver a verte.
lunes, 22 de diciembre de 2014
Navidad.
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